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Mujer del futuro - Sabela Senn Lozoya

Soy una mujer del futuro, o eso dice una de mis tías, que cataloga a las personas en dos grandes categorías; las personas del pasado y las del futuro.

Un ejemplo de persona del pasado sería mi padre, puesto que es un hombre muy tradicional que vive tranquilo< en su zona de confort de la cual no quiere salir, que se relaciona con la misma gente de hace años, que cena lo mismo todas las noches y que sus tareas domésticas han de ser siempre las mismas. En especial planchar, pues desde que lo probó le encanta. Se levanta los sábados muy temprano para salir a correr, luego plancha mientras ve algún deporte en la tele (le encanta observar las partidas de billar, cosa que no entenderé jamás en la vida), después va al Mercadona a hacer la compra de la semana, y vuelve a casa no sin antes comprar el periódico para echarle una ojeadita hasta la hora de comer.

Las personas del pasado no tienen por qué ser monótonas o aburridas. De hecho, mi padre es de las personas con más don de gentes que conozco. Tiene pocos amigos pero es un buen “conocido” de muchísimos paisanos en Pontevedra, y le encanta serlo. Gracias a su simpatía natural, tiene a todas las dependientas del supermercado de abajo de casa en la palma de su mano. ¿Conoces a alguien a quien hayan regalado algo en un supermercado? Pues sí, a mi padre siempre le regalan cosas a mayores de lo que compra. Un rey mi padre, aunque del pasado.

En el amor es aún más del pasado si cabe. Tiene una gran fé y para él el matrimonio es algo superior, algo que nunca se debe romper. Menos mal que mi madre y él se quieren con locura, intuyo que eso quita varias problemáticas del tablero de juego. Es que claro, mi madre también es una mujer del pasado, y ellos así viven felices.

Como te decía, yo soy una mujer del futuro. A mí no me dan miedo los cambios, y de hecho, los necesito en mi vida, porque si caigo en el estatismo y dejo de sorprenderme, una pena muy grande me invade, la sensación insoportable de que estoy perdiendo el tiempo y la propia vida haciendo sieeeeeeempre lo mismo.

Las mujeres del futuro no le tememos a nada, no nos preocupa cambiar de trabajo, mudarnos de ciudad o conocer gente nueva. Más bien lo contrario, nos llena de energía, hace que nuestra serotonina se regule gracias a esos cambios tan necesarios, y es que según Heráclito: la única constante es el cambio. Como mujer del futuro me encanta hacer cosas diferentes, es decir, abarcar conocimientos en diferentes campos, ir a sitios nuevos o cambiar de lugar para tomar algo un día cualquiera. Y todo por satisfacer esa naturaleza curiosa que nos caracteriza, ya sabes, a las personas del futuro. Estamos preparadas para lo que venga.

Y te preguntarás, ¿qué tiene que ver todo esto con el amor? Pues mira, mucho, muchísimo. Hoy en día se tiende a poner etiquetas a todo, que si eres hetero, bi, homosexual, etc. Hace poco leí sobre el término bicurioso como una forma de vivir la sexualidad. De locos. Yo que pensaba que era pansexual (lo que en su momento también me resultó curioso), que me enamoro del interior, como Bella con la Bestia.

La verdad es que prefiero dejarme fluir antes que pensar en qué categoría entro. ¿Seré bicuriosa? ¿Pansexual? ¿”Casquivana”? Siempre me hizo gracia esa palabra.

En todo caso, como suelen decir las personas del pasado, “le doy a todo”. Pero vamos a ver. Todo… ¿todo? La verdad es que no. En absoluto. No es que me ofenda la frase en sí, sino el tonito con el que se suele utilizar.

A mí me gusta amar, no lo niego, soy adicta a las historias de amor, y me da igual si mi persona amada es un hombre o una mujer, porque lo que me importa es ese sentimiento que ciertas personas son capaces de provocar en mí, y créeme cuando te digo que no soy fácil. Las mujeres del futuro nunca lo somos.

El problema es que tras cada historia de amor, hay un desenlace en el que se vive el desamor. A veces el amor llega y se va, me encanta cuando pasa eso porque no hay cabida al rencor. Nos convertimos en personas que se guardan respeto y cariño, que saben lo que hubo y que podría volver o no, pero nos da igual, porque ya ha sido bonito. Carpe diem. Los que no me gustan nada son los desamores provocados por la mentira, aunque tenga que haber de todo en la viña del señor. Aparte de ser una mujer del futuro, soy leo, y el temperamento no me lo quita nadie.

Las mujeres leo somos abiertas, pasionales, puede que un poco dramáticas. Nos entregamos al máximo, pero exigimos lo mismo a la persona que decidamos tener al lado.

Me gusta mirar al futuro, me atraen los hombres y las mujeres, y como he dicho; me declaro adicta a las historias de amor. Me gusta tener carácter y ser a la vez cariñosa y achuchable. Eso es lo que nos caracteriza a las mujeres del futuro, que nos aceptamos tal y como somos, a nosotras y al resto del mundo, porque sabemos que no somos nadie para juzgar a otros.

Sabela Senn Lozoya

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